Solo el 7% de las plantas del desierto florido serían no nativas.

Seminario sobre Desierto Florido: 7% de las 800 especies de plantas del Desierto de Atacama serían no nativas

La Dra. Alexandra Stoll manifestó que de las 59 especies no nativas (7%) del Desierto de Atacama, cinco se consideran invasivas.

Así lo informó la Dra. Alexandra Stoll (CEAZA), una de las cinco personas del área científica que presentaron en el Seminario Desierto Florido, organizado por el CEAZA. Stoll señaló en la ocasión que este aspecto es importante de considerar si se piensa en mantener las condiciones actuales del Desierto de Atacama, uno de los lugares con mayor biodiversidad vegetal del país y donde se genera el desierto florido.

Añadió que de esas 59 especies (7%), cinco se consideran invasivas. Entre estas últimas se cuentan hierba del rocío (Mesembryanthemum crystallinum), Alfilerillo (Erodium cicutarium), Caña Brava (Arundo donax), Tamarindo Rosa (Tamarix ramosissima) y Chépica (Paspalum vaginatum).

“Las que se consideran invasoras se caracterizan por ser capaces de competir con las otras, son resistentes a la sequía y a la salinidad de los suelos de esta parte del mundo, entre otras características”.

La especialista manifestó que la mayoría de estas plantas provendrían de Estados Unidos, Canadá, Australia, de zonas tropicales, entre otros lugares del mundo.

El Dr. Antonio Maldonado, paleoclimatólogo del CEAZA, aseguró a los más de cien asistentes a la jornada, que el desierto florido es un fenómeno natural que también se genera en las zonas áridas de California en Estados Unidos, en Namibia (África) y el oeste de Australia.

“Estas son zonas con clima mediterráneo, similar a esta parte de Chile y, por ejemplo, en Namibia, el desierto florido culturalmente provoca el mismo tipo de reacción en los habitantes que acá, quienes se preparan para visitar los lugares donde ocurre”.

Maldonado agregó que en todos los casos en el mundo se dan condiciones atmosféricas y/o climáticas similares como aire seco y limpio, presencia de anticiclones, alta evaporación, precipitaciones escasas pero suficientes para el desarrollo de estas plantas.

Según el Dr. Francisco Squeo (ULS/IEB/CEAZA) la vegetación anual que compone el desierto florido sólo necesita de unos 15 a 20 mm de agua, de una sola vez, para germinar. “Si las aguas no logran infiltrar no ocurre la germinación”, advierte. Por otro lado, también se requieren condiciones específicas para que los arbustos se desarrollen.

“Ellos se establecen en un lugar en cuarenta años como mínimo para crecer…  hablamos de la alcaparra, corona de fraile, palo negro, entre otros. Todas ellas necesitan una lluvia de 150 mm para establecerse”.

El también académico de la ULS asevera que esa cantidad de agua cae en promedio cada cinco años, con un evento El Niño, y que para mantener la recurrencia de la vegetación arbustiva es condición la ocurrencia de este evento atmosférico en el desierto.

Por su parte, la Dra. Andrea Loayza, investigadora y académica de la Universidad de La Serena, destacó que el desierto florido de este año puede ser el más grande de los últimos veinte años, también advirtió que la reproducción de las flores se puede ver afectada por la “limitación por polen”, cuando la producción del polen que llega al estigma de la flor es menor en cantidad necesaria (ej, pocos polinizadores) o que es incompatible con la producción de semillas (ej, polen de la misma flor).

“La mayor limitación por polen se da en ambientes que son muy cambiantes. Por lo tanto, en ambientes muy variables, como el Desierto de Atacama, se espera que haya una fuerte limitación…, porque en ambientes donde un año hay muchas flores y al otro no hay nada …, también va a haber una alta variabilidad en la disponibilidad de polinizadores”.

La investigadora plantea que esta carencia es superada a través de la fecundación autónoma, o la habilidad de las plantas para polinizarse en ausencia de vectores externos, la que es generada por selección natural.