Clientes de los bancos se pueden cambiar a otros banco.

Portabilidad Financiera entregará mejores alternativas a clientes y promoverá la competencia bancaria. 

  • Desde este 8 de septiembre, todos los chilenos y chilenas que tengan cuentas corrientes, cuentas vista, tarjetas de crédito y débito, créditos hipotecarios, de consumo u automotrices, entre otros, podrán cambiarse de institución financiera de forma simple y fácil.

La portabilidad financiera es una realidad. La nueva normativa comenzó a regir desde ayer  08 de septiembre 2020 y permitirá a todos los chilenos y chilenas a cambiarse de institución financiera, como son los bancos o cooperativas de ahorro, con más facilidad y de manera más barata.

Al respecto, la Asesora Regional Ministerial de Hacienda, Karen Leichtle, explicó sus beneficios, indicando que “el Presidente Sebastián Piñera ha escuchado a la ciudadanía y por ello impulsó esta medida que busca proteger a los consumidores. Con esto habrá mejores productos y más baratos al existir mayor competencia para las familias, Pymes y las empresas de la región”.

Según explicó la autoridad, cualquier de ellos que tengan algún producto financiero, tales como cuentas corrientes, cuentas vista, créditos hipotecarios, de consumo, entre otros, podrán cambiarse de institución financiera de forma simple y fácil.

“La portabilidad financiera simplifica el trámite del cambio de Institución y baja enormemente los costos que tenían que pagar las personas o empresas para cambiarse, por ejemplo, de un banco a otro”, agregó Leichtle, explicando que, a partir de ahora, el trámite será gestionado exclusivamente por la nueva institución a la que la persona decida cambiarse.

BENEFICIOS

La inclusión financiara impulsará una mayor competitividad. También hará que disminuyan las tasas de interés y que se reduzcan los costos de refinanciamiento.

A esto se suma la reducción en la cantidad de trámites y tiempos que antes necesitaban las personas para cambiarse de proveedor, el fortalecimiento de la protección del consumidor y el fomento la demanda interna, la actividad económica y el empleo de la Región.

Karen Leichtle explicó que “la portabilidad financiera entregará más opciones para comparar al momento de buscar un producto financiero y más libertad para escoger entre los oferentes”, por lo que el llamado del Gobierno es cotizar con la mayor cantidad de entidades para acceder a las mejores condiciones de créditos, hipotecarios, cuentas corrientes, y tarjetas, entre otros.

La portabilidad incluye a bancos, compañías de seguros, agentes administradores de mutuos hipotecarios endosables, cooperativas de ahorro y crédito, cajas de compensación, instituciones que coloquen fondos de manera masiva (por ejemplo, empresas que otorgan créditos automotrices).

En la Región de Coquimbo, esto beneficiará, a cerca de uno 500 mil adultos mayores, ya que, principalmente, son los que más cuentan con un servicio o producto financiero. Asimismo, beneficiará a las Pymes y Microempresas, las que en nuestra zona llegan a 33 mil micro empresas y sobre 7.300 Pymes.

CÓMO FUNCIONA LA PORTABILIDAD FINANCIERA

Para cambiarse de institución con la nueva portabilidad financiera, se deben seguir los siguientes pasos.

Paso 1

La persona o empresa deberá ingresar una solicitud de portabilidad a la entidad financiera que a la que se quiere cambiar.

Al momento de hacer la solicitud, el interesado debe indicar los productos que quiere, a lo que la nueva institución solicitará el certificado de liquidación (documento donde sale el detalle de los productos contratados) a la institución de origen.

Se evaluará la capacidad de pago del cliente, por lo que podrían requerir información o documentación (liquidaciones de sueldo y certificados de antigüedad laboral, pagos de cotizaciones de AFP, Pago de IVAS en el caso de empresas, etc). Si la evaluación es positiva, la institución le entregará al cliente una Oferta de Portabilidad, con una vigencia mínima de siete días.

Paso 2

Si la persona acepta la Oferta de Portabilidad entregada por una institución, el cliente otorga un “mandato de término” para que la nueva institución pueda pagar o dar término a los productos que el cliente mantiene con la institución de origen.

Paso 3

El cliente firma los nuevos contratos y la institución pagará en el plazo de 6 días hábiles bancarios y solicitará el cierre de los productos en la institución de origen. Una vez terminado el proceso, se le notifica al cliente que el mandato de término está plenamente ejecutado.